La entrada de hoy trasciende el ambito de la protección contra incendios para adentrarse en los misteriosos terrenos de la sociología y la antropología para, de una manera un tanto atípica, mostrarnos la importancia de cumplir a rajatabla con las normas y reglamentos de protección contra incendios ya que a algunos sujetos, ni el sentido común les salvaría.

Dado que no somos ni sociologos ni antropólogos, empecemos por decir que esta entrada es una adaptación del artículo escrito por Agustín Majdalani en el blog de Edinburgh Fire Research hace algo más de un año, el cual a su vez estaba basado en un artículo publicado en el American Journal of Physical Anthropology en Abril de 2010 y en un incendio ocurrido en la discoteca Luna, en la Nochevieja de 2008, en Edimburgo.
El uso y control del fuego es, según Goudsblom (1986), una característica exclusiva de los seres humanos y se ha asociado a la mayor complejidad intelectual del cerebro humano. Se cree que los humanos pueden poseer mecanismos psicológicos evolucionados dedicados exclusivamente al control del fuego y, aparentemente, esa capacidad presupone un cierto grado de autocontrol frente al impulso de huir de un incendio. Este hecho se contrapone al comportamiento general de huida del fuego asociado a otros animales. Sin embargo, dada la dificultad de determinar arqueológicamente el uso del fuego por los primeros homínidos, las estimaciones sobre qué grupo de homínidos mostró ese comportamiento por primera vez son necesariamente conservadoras. Actualmente se estima que la habilidad de controlar el fuego apareció relativamente tarde en la línea evolutiva, aproximadamente hace unos 2,5 millones de años. A esas alturas, la capacidad craneal de nuestros antepasados era bastante grande con respecto a homínidos anteriores, los cuales tendrían una capacidad similar a la de los actuales chimpances salvajes.
Dadas las relativamente sofisticadas habilidades de los primates si tenemos en cuenta su relativamente pequeña capacidad craneal , comparada con la de los humanos e incluso los primeros hominidos (por ejemplo los Australopitecus), los autores del artículo de abril de 2010 consideran que una atenta observación de las reacciones de chimpances salvajes frente a fuegos naturales podría ayudar a construir una hipótesis sobre las reacciones aproximadas de los primeros homínidos frente al fuego. Sus observaciones de campo durante el desarrollo de fuegos naturales les llevó a concluir que los chimpances parecen poseer un cierto nivel de autocontrol frente al impulso de huir del fuego, sugiriendo que el control del fuego por los humanos es la culminación de un complejo proceso evolutivo que implica la adquisición de, al menos, tres estados cognitivos (en orden evolutivo):
1) Conceptualización del fuego: la comprensión del comportamiento del fuego bajo condiciones variables que les permitiría predecir y anticipar su desarrollo, permitiéndoles de ese modo desarrollar actividad en las inmediaciones del fuego.
2) Capacidad de controlar un fuego: contenerlo, aportarle o retirarle combustible y, tal vez, apagarlo.
3) Capacidad de hacer fuego.
Basándose en este hallazgo, el autor de este artículo sugiere que ser capaces de comprender cómo otros homínidos modernos reaccionan frente al fuego (por ejemplo, el Homo-Discotequensis) podría ayudar a los antropólogos a desarrollar sus hipótesis. En este contexto, el autor considera que los hallazgos de Pruetz y compañía, en combinación con los datos recopilados en el incendio de la discoteca Luna en Edimburgo, pueden dar más pistas sobre si el control del fuego llegó antes en nuestra evolución de lo que se piensa hoy en día o no.
Más abajo se puede ver una tabla que resume las observaciones realizadas en dos grupos de homínidos: los chimpances y lo que el autor ha llamado Homo-Discotequensis o humano “discotequero” (es decir, humanos normales reaccionando de un modo emocional no evolucionado frente a los factores accidentales de su entorno, en combinación con una extraña combinación química que recorre sus venas y es bombeada a sus cerebros).
| Observaciones en chimpances | Observaciones en humanos de fiesta |
| Los chimpancés observan el fuego de manera tranquila a corta distancia y varían su comportamiento anticipando el movimiento del fuego. | Los humanos discotequeros observan el fuego de manera exaltada a muy corta distancia variando su comportamiento al ritmo del DJ y el láser verde. |
| El comportamiento de los chimpancés se puede interpretar como predictivo, no responsivo, dado que no mostraron síntomas de miedo o stress, más allá de apartarse del fuego según se aproximaba a ellos. | Lo mismo aquí, sólo que en vez de evitar el fuego se evidencia un grado de diversión y un cierto deseo de tocar el fuego en las fases iniciales del incendio |
| Por ello, mantenemos que estaban prediciendo el patrón de desarrollo del fuego y no estaban preocupados de que el fuego fuese a extenderse de repente y quemarles. | Exactamente, eso es lo que estos humanos (tal vez de manera un tanto arriesgada) estaban pensando: “Noooo, no se extenderá de repente y me quemará…” |
| El hecho de que se sentaran directamente en frente del fuego a una distancia que hacía que el observador se sintiese preocupado por su seguridad demuestra que estaban cómodos con su entendimiento del comportamiento del fuego y su capacidad para predecir sus movimientos y ajustar su respuesta a los mismos. | No, no, no… Aquí no hay acuerdo: el hecho de que estuviesen bailando y aplaudiendo justo en frente del fuego a una distancia que haría que cualquier observador del vídeo se sintiese preocupado por su seguridad demuestra que no tenían consciencia del peligro, malinterpretando el comportamiento del fuego y ajustando su respuesta únicamente al sonido del fuego, la música y la muchedumbre. |
| Estos comportamientos demuestran la capacidad cognitiva para adaptarse a un agente externo potencialmente dañino. | Mmmm… No hay acuerdo aquí con respecto a ninguno de los Homo-Discotequensis objeto de estudio. |
| Aparentemente, los chimpancés actuales han alcanzado el primer estado cognitivo en el control del fuego (Conceptualización del fuego) | Aparentemente, los humanos discotequeros no han alcanzado este estado cognitivo, pese a que se permitan desenvolverse a muy poca distancia del fuego. |
| El punto anterior sugiere que los chimpancés han formado una predicción mental del movimiento del fuego. Variables a tener en cuenta serían las dimensiones e intensidad del fuego, en función de los factores topográficos y climatológicos. Tener en cuenta estas variables y predecir el comportamiento del fuego es una tarea compleja. | No hay duda de que ésta es una tarea compleja que ni siquiera los “humanos diurnos” (población humana no sujeta a la atmósfera discotequera y sus extraños efectos) pueden desarrollar al 100% y, mucho menos, los humanos discotequeros. |
| Las observaciones sugieren que, como los humanos, los chimpancés son capaces de controlar el impulso del miedo en presencia de fuego. | Misma interpretación viendo el comportamiento de nuestra población de muestreo, con el añadido de que no sólo controlan el miedo, sino que además bailan todos juntos cantando “El techo está ardiendooo…”, mientras se carcajean en una nube de humo. |
| El macho dominante exhibió un comportamiento exagerado de aproximación al fuego de manera análoga a otras demostraciones de poder exhibidas allá donde quiera que se haya estudiado a los chimpancés. | Bueno, sin tener muy clara la posición dominante de los humanos que quedan en la discoteca ignorando las alarmas, éstos exhiben el mismo comportamiento exagerado de aproximación al fuego, de manera análoga a otras demostraciones de poder. |
En conclusión, si aceptamos la idea de que la conceptualización del fuego es un prerrequisito para su control y uso, se puede concluir que los seres humanos, dado que en ciertas circunstancias demuestran una regresión evolutiva de 3 millones de años o más, no pueden ser considerados dentro del grupo de homínidos que ostentan el honor de haberlo alcanzado. El caso de la discoteca Luna, dado que no hubo víctimas mortales ni heridos de consideración, nos permite hacer este análisis en clave de humor pero, lamentablemente, la combinación de alcohol + masificación + pirotecnia suele resultar letal en números muy elevados, como se ha podido ver en múltiples ocasiones.

La conclusión de todo esto, ya sin atisbo de humor, es que en caso de incendio no se puede dejar la seguridad de las personas exclusivamente en manos de su propio juicio y que se debe garantizar su seguridad por medio de todas las herramientas a nuestro alcance. Es responsabilidad de la sociedad proteger a esta gente y, para ello, el estricto cumplimiento y aplicación de las normas y reglamentos de protección contra incendios es la única manera de minimizar los riesgos en caso de accidente.


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