Un incendio en un centro de proceso de datos no se mide en metros cuadrados quemados, sino en horas de interrupción del servicio y en valor de la información comprometida. En la casuística de siniestros que recopila FM para esta ocupación, el incendio encabeza el coste de las pérdidas mientras que los daños por líquidos escapados encabezan la frecuencia: dos hechos que ya anticipan que un CPD no se protege como una nave cualquiera.
La pregunta que se plantea en casi todos los proyectos —«¿gas o agua?»— está mal formulada. La estrategia de protección de un centro de datos no se elige: se deduce de las condiciones que reúne la sala.
En este artículo recorremos cómo se determina esa estrategia, qué condiciones habilitan cada tecnología, y los dos aspectos que con más frecuencia faltan en las especificaciones que llegan a nuestra mesa: el aislamiento de la alimentación eléctrica y el tratamiento de las baterías de litio. Y lo hacemos desde la práctica de Pefipresa, especialistas en Protección Contra Incendios.
Por qué el fuego en un CPD requiere un enfoque distinto
El fuego en un centro de datos tiene tres rasgos diferenciales que condicionan todo el diseño PCI:
- Combustión incipiente prolongada: el origen más probable es un fallo eléctrico —arco en serie, conexión floja, arco paralelo de alta resistencia— que la protección eléctrica convencional no siempre detecta ni despeja. Antes de generar llama hay minutos, a veces horas, de pirólisis de plásticos y aislantes, con humo de muy baja densidad óptica.
- Flujos de aire forzados: la climatización de precisión mueve grandes volúmenes de aire que diluyen el humo, lo transportan lejos del foco y retrasan la respuesta de la detección puntual convencional.
- Sensibilidad extrema a los residuos: una descarga incontrolada de agua, o el humo corrosivo de un cable con envolvente de PVC, pueden inutilizar el equipo electrónico de forma equivalente al propio incendio.
De ahí que el diseño PCI de salas de racks y centros de datos no se resuelva con un único sistema, sino con una protección por capas que detecta antes y actúa minimizando el daño colateral.
La decisión clave: qué condiciones habilitan cada tecnología
La Data Sheet 5-32 de FM, en su edición vigente, resuelve el debate mediante un árbol de decisión que convierte una discusión de preferencias en una comprobación de condiciones. Simplificando su lógica para la protección sobre suelo de la sala de proceso de datos, el agente gaseoso o el sistema híbrido solo son admisibles como protección autónoma si se cumplen todas estas condiciones:
- La sala es de construcción no combustible o de materiales aprobados.
- Los armarios y los paneles de relleno son no combustibles.
- El confinamiento de pasillo frío o caliente es no combustible o de material aprobado.
- Los cables son no propagantes y las bandejas y canalizaciones no combustibles.
- No hay baterías de ion-litio distribuidas en los armarios.
- Puede proporcionarse aislamiento automático de la alimentación eléctrica (o un plan manual que cumpla condiciones muy exigentes).
Si falla cualquiera de ellas, las opciones se reducen: primero desaparecen el gas y el híbrido, después el agua nebulizada, y en el escenario más desfavorable —bandejas de cable multinivel presentes— solo quedan rociadores o agua nebulizada con criterios específicos. Existe un segundo árbol equivalente para los espacios ocultos: suelo técnico y cámara sobre falso techo.
El valor de este planteamiento para un cliente es que sustituye una negociación por una lista de verificación. Si quiere gas, hay condiciones que su sala debe cumplir; si no las cumple, la conversación deja de ser sobre el agente extintor y pasa a ser sobre los materiales de la sala.
Un matiz que sorprende a quien está acostumbrado al criterio comercial habitual: el orden de preferencia de los sistemas de agua es húmeda, acción previa sin enclavamiento, acción previa de simple enclavamiento y, en último lugar, acción previa de doble enclavamiento. El motivo es el retardo en la aplicación del agua, la complejidad del equipamiento de la válvula y la menor disponibilidad del conjunto. La acción previa doble no es la solución más segura por defecto: es la más lenta.
Detección de muy alta sensibilidad: la primera capa crítica
La detección por aspiración de humo (ASD) resuelve simultáneamente el problema de la baja densidad óptica del humo incipiente y el de los flujos de aire forzados. Una red de tuberías toma muestras de aire de forma continua desde falso techo, suelo técnico, cámara de retorno y, cuando interesa localizar el evento, desde el interior de los propios armarios.

Cómo se especifica correctamente en el marco europeo
La sensibilidad se especifica mediante la clasificación de UNE-EN 54-20 (clase A, muy alta sensibilidad; clase B, alta; clase C, normal), y el diseño de la instalación se desarrolla conforme a UNE 23007-14, a la que remite el RIPCI. En áreas críticas se especifica clase A. El concepto anglosajón equivalente, la detección de muy alerta temprana (VEWFD), procede de la NFPA 76, sobre instalaciones de telecomunicación, no de la NFPA 75, sobre equipos de tecnología de la información, que remite para detección a NFPA 72.
Tres parámetros que deciden si el sistema funciona
- Velocidad del aire. La ventilación forzada debe mantenerse por debajo de unos 1,5 m/s, o bien enclavarse para reducirse a ese valor en condición de prealarma. El enclavamiento debe someterse a ensayo de recepción en la puesta en servicio: no basta con dejarlo programado.
- Ajuste del panel frente a sensibilidad por orificio. Es el error de puesta en marcha más frecuente y casi nunca se explica. La sensibilidad útil en cada punto de muestreo no es la que se programa en la central: el ajuste del panel debe dividirse por el número de orificios, porque solo uno de ellos aspira humo mientras el resto aspira aire limpio. Con cincuenta puntos, un umbral de alerta de 0,2 %/pie por orificio exige programar la central en 0,004 %/pie.
- Tiempo de transporte. No debe superarse un tiempo de transporte de 60 segundos desde el punto de muestreo más alejado hasta la unidad de detección.
A ello se añaden los criterios de cobertura por punto de muestreo —del orden de 18,6 m² con un solo nivel de detección, o 37,2 m² por nivel cuando se emplean dos— y el escalonamiento de umbrales en alerta, prealarma y alarma, que permite investigar, reencaminar carga y reducir la ventilación antes de que actúe ninguna supresión.
Las opciones de supresión, y lo que condiciona a cada una
Agentes gaseosos: qué permite hoy el marco de gases fluorados
Antes de hablar de prestaciones conviene despejar qué agentes son comercializables. El Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados incluye los HFC en su anexo I, y su anexo IV, punto 11.c), fija el 1 de enero de 2025 como fecha de prohibición de introducción en el mercado de equipos de protección contra incendios que contengan estos gases o dependan de ellos, salvo que sean necesarios para cumplir requisitos de seguridad en la zona de operación.
El FK-5-1-12 figura en el anexo III, por lo que no le afecta esa prohibición ni el control de fugas del anexo I, aunque sí las obligaciones de certificación, formación y notificación; debe seguirse su situación en la propuesta de restricción de PFAS en tramitación en el marco REACH. Conviene además especificar por designación técnica y no por marca: «Novec 1230» es una marca comercial de 3M, que anunció el abandono de la fabricación de sustancias PFAS a finales de 2025; el agente lo suministran hoy varios fabricantes.
Los gases inertes (IG-01, IG-55, IG-100 e IG-541) actúan por reducción del oxígeno, tienen PCA y PAO nulos, no están afectados por el marco de gases fluorados y su vida útil es indefinida, a costa de mayor volumen de botellería. Comparten NOAEL del 43 % y LOAEL del 52 %, y UNE-EN 15004-1 limita el tiempo máximo de exposición según la concentración de diseño: cinco minutos por debajo del 43 %, tres minutos entre el 43 % y el 52 %, treinta segundos y solo en salas no ocupadas entre el 52 % y el 62 %, y exposición no permitida por encima. Como las concentraciones de diseño habituales se sitúan en el entorno del 40–48 %, el sistema exige en todo caso temporización, preaviso óptico y acústico, señalización, pulsador de bloqueo y evacuación previa.
Agua nebulizada: condiciones de aplicación acotadas
Regulada por UNE-EN 14972 y admitida para salas de proceso de datos, pero solo dentro de límites estrictos cuando se emplea un sistema aprobado específicamente para esta aplicación: velocidad ascendente máxima del orden de 1 m/s a través del suelo perforado, flujo horizontal máximo del orden de 1,2 m/s, ausencia de bandejas multinivel de cable propagante y ausencia de SAI y de baterías de litio en la sala. Fuera de esos límites debe recurrirse a un sistema aprobado para categorías de riesgo generales. No existe una metodología general de diseño para agua nebulizada: cada sistema se sustenta en ensayos a escala real del fabricante, de modo que solo vale el sistema aprobado para la aplicación concreta.
Sistemas híbridos de agua y gas inerte
Contemplados para salas de proceso de datos con condiciones análogas a las del agua nebulizada, incluida la ausencia de SAI y de baterías de litio.
Reducción de oxígeno: una precisión importante
Aerosoles condensados: descartados
No se recomiendan para la protección de centros de datos, áreas relacionadas ni equipo electrónico. No son agentes limpios, algunos productos son de actuación térmica —lo que impide proteger el equipo en fase incipiente— y los efectos del residuo de descarga sobre equipos sensibles no están investigados.
El aislamiento de la alimentación: la condición que casi nadie especifica
Este es el punto que separa una especificación completa de una incompleta, y rara vez aparece en los pliegos que recibimos.
Un agente gaseoso extingue, pero no refrigera ni desenergiza. La concentración se mantiene un tiempo limitado —típicamente diez minutos— porque construir un recinto más estanco es exponencialmente más difícil conforme se alarga ese tiempo. Cuando la concentración cae, por fuga natural o simplemente porque se abre la puerta para que entren los equipos de intervención, el foco vuelve a encontrar su fuente de ignición si el equipo sigue alimentado.

Si un sistema de agente limpio es la única protección del recinto y el equipo no se desenergiza dentro del tiempo de retención, el resultado esperable no es un conato controlado: es un incendio no controlado que se propaga hasta el límite del combustible presente.
Cuando la continuidad de negocio impide el corte automático, se admite un plan de corte manual, pero solo si se cumplen todas las condiciones exigidas: detección de muy alta sensibilidad en todas las salas, supervisión permanente con comunicación inmediata a los equipos de intervención, personal cualificado en sitio las 24 horas con autorización para ejecutar el corte y respuesta en un máximo de diez minutos, construcción no combustible, programas de gestión de la instalación excelentes, y un plan acordado por la dirección, revisado anualmente, simulado al menos una vez al año y cronometrado en cada simulacro. No es una alternativa cómoda: es una alternativa exigente.
Baterías de ion-litio: el escenario que cambia las reglas
La sustitución de baterías de plomo por ion-litio en SAI, y sobre todo la aparición de unidades de respaldo distribuidas dentro de los propios armarios de servidores, introduce una fuente de ignición que antes no existía en la sala.
El criterio aquí es una prohibición explícita: no deben emplearse sistemas de agente limpio ni híbridos para proteger salas de proceso de datos con unidades de respaldo de litio distribuidas. Las razones son tres. No hay evidencia de que la protección gaseosa extinga o controle un fuego de baterías de litio; el agente puede interrumpir la reacción, pero solo durante el tiempo de retención, insuficiente para impedir la propagación térmica a módulos adyacentes. La protección gaseosa no refrigera, y la refrigeración del entorno es el factor crítico. Y la descarga es única, mientras que estos fuegos pueden reavivarse horas después del evento inicial.
Los criterios asociados son concretos y afectan a la disposición de la sala: barreras verticales de chapa de al menos 0,9 mm de espesor cada tres armarios a lo largo de toda la fila, pasillo mínimo de 1,2 m entre filas, y un umbral de 20 kWh por armario por encima del cual la instalación deja de tratarse como respaldo distribuido y pasa a considerarse un sistema de almacenamiento de energía, con su propio marco de protección.
Condiciones críticas de diseño de un sistema por gas
- Tiempo de descarga y concentración. Debe alcanzarse el 95 % de la concentración de diseño en un máximo del orden de 10 segundos para halocarbonados y 60 segundos para gases inertes. La concentración de diseño no es la de extinción: incorpora un factor de seguridad según la clase de fuego.
- Estanqueidad del recinto. El ensayo de integridad del recinto (anexo E de UNE-EN 15004-1) verifica que se mantiene la concentración durante el tiempo de retención. Debe repetirse: cada 36 meses si existe un programa documentado de control administrativo de las penetraciones de la envolvente, y al menos cada 12 meses si no lo hay.
- Alivio de sobrepresión. La descarga genera un transitorio de presión capaz de dañar el cerramiento. Requiere compuertas de alivio dimensionadas y orientadas, que no deben confundirse ni compartir conducto con la extracción de humo.
- Vaporización y distancia a obstáculos. Los halocarbonados requieren distancia de vaporización y los inertes de separación. Si el agente alcanza una superficie antes de vaporizar se produce escarchado y la concentración entregada queda por debajo de la de diseño; descargar un gas inerte demasiado cerca de un objeto puede además dañarlo.
- Ventilación posdescarga. Debe existir un plan y unos medios para ventilar el recinto tras la descarga, incluidos los productos de descomposición de los halocarbonados, sin contaminar otras áreas.
El ruido de descarga y los discos duros
Es un riesgo real y documentado: en un siniestro conocido, la descarga de un sistema de gas inerte tras el sobrecalentamiento de un condensador de una unidad de climatización dañó los discos de los sistemas de almacenamiento. Las vibraciones desplazan las cabezas de lectura y escritura fuera de pista, que golpean la superficie del disco y hacen los datos ilegibles.
Los criterios de mitigación son específicos: difusores reductores de ruido aprobados como componente del sistema, sistemas de presión regulada para los gases inertes, distancia radial mínima calculada a partir del umbral de daño del disco —y, cuando ese umbral no se conoce, 100 dB como valor de cálculo—, distancias de referencia del orden de 2 m para difusores de orificio pequeño y 3 m para orificio grande, y prohibición de emplear sirenas neumáticas como dispositivo de aviso.
Aquí aparece un conflicto que conviene resolver en proyecto y no en obra: para gases inertes se recomiendan tiempos de descarga de 60 a 120 segundos con el fin de reducir el nivel sonoro, mientras que UNE-EN 15004-1 fija un máximo del orden de 60 segundos para alcanzar la concentración. Ambos criterios solo son compatibles en el extremo del rango, de modo que la solución debe justificarse expresamente cuando concurren la exigencia normativa y el criterio de aseguradora.
Evacuación de humo: dos criterios de diseño radicalmente distintos
En una sala protegida por agente gaseoso, un sistema de evacuación de humo que funcione durante el incendio anula la extinción: si se está renovando aire activamente, la concentración de diseño no llega a alcanzarse o se pierde de inmediato. El criterio de FM es coherente con ello —no instalar evacuación de humo de operación automática en salas de proceso de datos y, cuando la reglamentación local la imponga, enclavarla con la alarma de flujo de agua y nunca con el sistema de detección—, pero deja al proyectista español la duda de cómo compatibilizarlo con una exigencia reglamentaria.
La respuesta está en el propio reglamento, y con frecuencia se pasa por alto. El apartado 13 del Anexo I del RIPCI no impone un único criterio de diseño para los sistemas de control de humos: enumera varias estrategias posibles. La de su letra a) es el control de humo durante el incendio —el planteamiento clásico de flotabilidad térmica y mantenimiento de una altura libre de humos, que se desarrolla conforme a UNE 23585—. Pero su letra d) contempla expresamente el empleo de estos sistemas para la extracción del humo tras el incendio, cuando se instala un sistema de supresión incompatible con los demás tipos de control de humos.
Se consideran sistemas de supresión incompatibles los que requieren un alto grado de estanqueidad del recinto para funcionar correctamente: exactamente el caso de la extinción por gas y de los aerosoles.
El cambio de criterio no es un matiz de redacción, es un cambio de instalación. Un sistema proyectado según la letra a) se dimensiona por el caudal másico de humo que hay que extraer para sostener una capa libre en pleno desarrollo del incendio, con su aportación de aire de reposición y sus temperaturas de diseño. Un sistema proyectado según la letra d) se dimensiona, como orientación, para una capacidad equivalente de 2 a 10 renovaciones por hora. La diferencia en potencia de ventilación, sección de conductos y coste de instalación es de un orden de magnitud.
Y hay una consecuencia que resuelve el conflicto de raíz: un sistema concebido para actuar después del incendio no necesita enclavamiento con la detección, porque no debe arrancar durante el evento. Su activación es posterior al incidente y de mando manual. Es, además, el mismo sistema que da servicio al plan de ventilación posdescarga que exige la práctica de aseguradora para evacuar el agente y los productos de descomposición de los halocarbonados. Una sola instalación cubre las dos necesidades.
En la práctica de proyecto esto se traduce en cuatro decisiones: declarar y justificar en memoria que la estrategia adoptada es la de extracción tras el incendio y no la de control durante el incendio, acreditando la incompatibilidad del sistema de supresión; dimensionar en el rango orientativo de 2 a 10 renovaciones por hora; dotar los conductos de compuertas motorizadas con posición de fallo en cerrado, enclavadas con la central de extinción e integradas en el cómputo de estanqueidad que verifica el ensayo de integridad del recinto; y recoger la secuencia completa en la matriz causa-efecto, con la extracción inhibida durante la descarga y el tiempo de retención.
Merece la pena insistir en el ahorro que esto representa para el cliente, porque es habitual encontrar en CPD sistemas de control de temperatura y evacuación de humos sobredimensionados con criterio de incendio en desarrollo, en recintos donde el reglamento admite —y la física recomienda— una extracción posterior mucho más modesta.
Refrigeración líquida: el riesgo que llega con la IA
La refrigeración directa a chip, las puertas traseras de intercambio y la inmersión están entrando en los CPD de alta densidad, y traen consigo un riesgo patrimonial que no es de incendio sino de líquido: la clase de siniestro que, según la casuística recopilada por FM, encabeza la frecuencia.
Los criterios básicos son exigentes y afectan al diseño mecánico: fluidos no inflamables, tubería no combustible o aprobada, uniones soldadas como disposición preferente y conexiones flexibles metálicas cuando sean necesarias, prohibición expresa de conexiones por interferencia del tipo a presión, trazado que no discurra sobre equipo sensible, contención de fugas no combustible con capacidad y drenaje suficientes, detección de fuga direccionable con alarma a punto permanentemente atendido, aislamiento de cada alimentación para que una fuga no comprometa el resto, e inspección mensual de la tubería dentro de la sala.
Protección dedicada de armarios eléctricos y armarios rack
Los sistemas de protección contra incendios para armarios eléctricos integran detección lineal por cable termosensible o por microaspiración con extinción autónoma dentro del propio cerramiento del cuadro, de modo que la actuación ocurre antes de que el evento tenga efecto sobre la sala. Para entornos donde los armarios alojan equipamiento crítico, los sistemas de extinción automática para racks aportan una capa integrada en cada armario, con detección propia y descarga puntual.
Debe tenerse presente que esta capa no sustituye a la protección de la sala ni resuelve el escenario de las baterías de litio, y que la instalación de detección por aspiración directamente en armarios está expresamente contemplada cuando se desea localizar el evento o apoyar el corte manual de alimentación en el punto de origen.
Cómo se integra todo: la matriz causa-efecto
- Capa 1 — Detección de muy alta sensibilidad en sala: muestreo en falso techo, suelo técnico y cámara de retorno, con umbrales escalonados.
- Capa 2 — Detección dentro de activos críticos: cable termosensible o microaspiración en cuadros y armarios de alta densidad.
- Capa 3 — Supresión a nivel de sala: la que habiliten las condiciones de la sala, no la que se prefiera a priori.
- Capa 4 — Aislamiento de la alimentación eléctrica: automático o mediante plan manual cronometrado, sin el cual las capas anteriores no cierran el escenario.
- Capa 5 — Coordinación con operaciones: prealarmas integradas con el centro de control, plan de corte de potencia, plan de respuesta y plan de ventilación posdescarga.
El documento que articula todo esto es la matriz causa-efecto entre detección, supresión, climatización, compuertas y corte de alimentación. Su verificación funcional en la puesta en servicio, probando cada línea, es lo que distingue un proyecto correcto de uno que solo cumple sobre el papel. Su ausencia es, casi siempre, el origen material de los conflictos de enclavamiento.
Normativa aplicable: el marco común
- RIPCI (RD 513/2017), en su versión vigente, para instalación y mantenimiento de los sistemas activos, incluidas las periodicidades de su Anexo II. Su Anexo I, apartado 13, es el que define las estrategias admisibles de control de humos, entre ellas la extracción posterior al incendio para recintos con sistemas de supresión que exigen estanqueidad.
- CTE DB-SI o RSCIEI, según clasificación del uso. La determinación debe justificarse expresamente en proyecto. El RSCIEI se encuentra en transición del RD 2267/2004 al RD 164/2025.
- Exigencia expresa para recintos con equipos electrónicos. El RSCIEI ha venido estableciendo la instalación de sistemas de extinción por agentes gaseosos en sectores de establecimientos industriales que constituyan recintos con equipos electrónicos, centros de cálculo, bancos de datos, centros de control o medida y análogos, cuando la protección con agua pueda dañar dichos equipos. Debe comprobarse su redacción en el texto vigente.
- UNE-EN 15004 (equivalente a ISO 14520) para agentes gaseosos, UNE-ISO 6183 para CO₂, UNE-EN 14972 para agua nebulizada, UNE-EN 54-20 y UNE 23007-14 para detección, UNE 23585 y UNE-EN 12101 para control de humo.
- Reacción al fuego de los cables en euroclases conforme al Reglamento (UE) 305/2011, con impacto directo en la carga de fuego de bandejas y suelo técnico.
- Gases fluorados: Reglamento (UE) 2024/573.
- Referencias internacionales: NFPA 75 y NFPA 76; y, cuando lo exige el asegurador, las Data Sheets de FM, en particular la 5-32 para centros de datos, la 4-9 para agentes limpios, la 4-2 para agua nebulizada, la 4-6 para híbridos, la 5-48 para detección y la 5-28 para sistemas de baterías.
Como material divulgativo en español sigue siendo útil la NTP 975 del entonces INSHT (hoy INSST), de 2013, siempre teniendo presente su fecha: se apoya en el RIPCI de 1993, derogado, y en la edición de 2009 de UNE-EN 15004, y sus consideraciones sobre agentes halocarbonados han quedado superadas por el marco vigente de gases fluorados. No es un criterio de diseño.
Las ediciones de todos estos documentos se revisan periódicamente. Cualquier especificación debe comprobar la versión en vigor en el momento del proyecto.
La arquitectura PCI de un centro de datos se deduce en proyecto, no se elige en catálogo. Por eso abordamos cada CPD desde una fase de consultoría técnica previa, anterior a cualquier definición de equipos, en la que se verifican las condiciones de la sala, se acuerda la estrategia de corte de alimentación y se levanta la matriz causa-efecto. Solicita un estudio técnico de tu instalación sin compromiso y trabajaremos contigo la solución que el perfil de riesgo de tu instalación realmente habilita.
Preguntas frecuentes sobre PCI en centros de datos
¿Puedo proteger mi sala solo con gas y prescindir del agua?
Solo si la sala reúne todas las condiciones habilitantes: construcción, armarios, confinamiento y cables no combustibles o no propagantes, ausencia de baterías de litio distribuidas y capacidad de aislar la alimentación eléctrica. Si falta cualquiera de ellas, la protección por agua —rociadores de acción previa o agua nebulizada— deja de ser una alternativa y pasa a ser la opción disponible.
¿Por qué es tan importante cortar la alimentación eléctrica?
Porque el gas extingue pero no elimina la fuente de ignición. La concentración se sostiene un tiempo limitado, típicamente diez minutos, y cuando cae —por fuga o porque se abre una puerta— el equipo alimentado vuelve a iniciar el fuego. Si no hay corte de potencia dentro de ese plazo, el sistema de gas no cierra el escenario.
Tengo baterías de litio en los racks. ¿Sirve el sistema de gas que ya tengo?
No para ese riesgo. El agente gaseoso no refrigera, no impide la propagación térmica entre módulos y solo dispone de una descarga, mientras que estos incidentes pueden reavivarse horas después. El planteamiento debe revisarse por completo: barreras verticales entre armarios, separación entre filas, verificación del umbral de energía por armario y estrategia de supresión basada en agua.
¿Qué es el ensayo de integridad del recinto y cada cuánto se repite?
Es la prueba de estanqueidad que verifica que el recinto puede mantener la concentración de agente durante el tiempo de retención de proyecto. Debe repetirse cada 36 meses si existe un programa documentado de control de las penetraciones de la envolvente, y al menos cada 12 meses si no lo hay: cualquier obra o paso de instalaciones posterior altera la estanqueidad.
¿Puedo instalar evacuación automática de humo en la sala protegida por gas?
La pregunta correcta es otra: qué estrategia de las que admite el RIPCI corresponde a ese recinto. Cuando la sala está protegida por un sistema que exige alto grado de estanqueidad, como la extinción por gas, el reglamento contempla el empleo del sistema para la extracción del humo tras el incendio, con una capacidad orientativa de 2 a 10 renovaciones por hora, en lugar del control de humo durante el incendio conforme a UNE 23585. Al actuar después del evento, no procede enclavamiento con la detección y la activación es manual. Es también el sistema que sirve para la ventilación posdescarga del agente extintor.



